Comisión Intereclesial de Justicia y Paz

Martes, abril 25 de 2017
 

Informes de Derecho

Contra las cuerdas

Somos Defensores

Miércoles 22 de febrero de 2017

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Según el registro realizado por el Sistema de Información sobre Agresiones contra Defensores y Defensoras de Derechos Humanos -SIADDHH- del Programa No Gubernamental de Protección a defensores y defensoras de derechos humanos - Somos Defensores, durante 2016, 481 defensores y defensoras fueron víctimas de agresiones que pusieron en riesgo su vida e integridad y/o obstaculizó la labor legítima y legal de defensa de los derechos humanos en Colombia.

Es claro que el movimiento de derechos humanos colombiano le ha tocado siempre como los salmones: nadar contra la corriente. Vale decir, trabajar con mucho y múltiples esfuerzos dado la adversidad de los contextos y la mezquindad de las clases gobernantes del país frente a los derechos de las mayorías del país. En términos simples: luchar ha sido, es y será la constante.

Sin embargo, cuando se empieza a vislumbrar la proximidad del cierre definitivo del conflicto armado, se pensaba que a lo mejor esa lucha cesaría un poco y sus labores se centrarían cada vez más en coadyuvar a construir el camino de la paz desde escenarios territoriales y nacionales. Infortunadamente, la realidad no ha sido así. Todo lo contrario, los golpes diarios recibidos por los defensores y defensoras de DD.HH, son simplemente mortales y crecientes. Como una historia perversa: pareciera que estos hombres y mujeres luchadoras, estuvieran condenadas a pagar el más alto costo por alcanzar la paz, configurándose una ecuación inversamente proporcional: a menos conflicto armado, más ataques al movimiento social.

Las cifras son contundentes, demoledoras y hablan por sí solas, tanto así que ya ni los medios de comunicación las obvian, ni el Gobierno Nacional y Estado colombiano tratan de relativizarlas. Es un hecho.

En consecuencia, el presente informe anual del año 2016 del Programa Somos Defensores, dedica parte de sus páginas a describir el ejercicio de defensa de los derechos humanos en Colombia, como una lucha, lucha como el boxeo... permanente. Donde la constante es recibir golpes, levantarse, volver a caer, recuperarse y seguir con la esperanza de ganar.

Para ello, hemos dividido el con- tenido en tres partes:

1. Subdividida en seis apartes o round que si bien es todo un correlato del contexto del 2016 que afectó de una u otra manera el qué hacer de los y las defensoras, cada round describe elementos de contexto particulares. El primero referido al costo de defender la búsqueda de la paz; el segundo, los impactos negativos del NO al plebiscito; el tercero, el proceso de transición de las tropas de las FARC y reacomodo de actores armados; el cuarto, las dificultades del Gobierno Nacional; el quinto, quizás el único positivo, el papel central de la Comunidad Internacional en la defensa y protección del movimiento de DH; y el sexto, el papel de los defensores y defensoras en la sostenibilidad del proceso de paz. Todo este análisis de contexto con el fin de enfatizar que son precisamente los diversos elementos de contexto que favorecen la agresión contra estos activistas de todas las regiones del país, de ahí que las medidas de protección física y material terminan siendo insuficientes e inocuas, por lo cual es imperativo dar el paso hacia una fase de garantías para terminar con esta lucha desigual, desproporcionada e interminable.

2. Corresponde al análisis en detalle de las cifras consolidadas de agresión que arrojó el Sistema de Información del Programa Somos Defensores durante el 2016.

3. Las conclusiones generales, que esperamos, tengan utilidad para las instituciones gubernamentales, estatales responsables de mejorar las políticas de protección y garantías para el ejercicio de defensa de los derechos humanos en Colombia, pero también para otros actores que se interesen por este tema.

 
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